Soy Susana. Según acumulamos años de experiencia laboral, aprendemos a valorar lo realmente importante. Lo primero siempre debe ser el servicio al usuario, que para eso nos pagan, pero para hacerlo bien, es indispensable que los trabajadores estén convencidos de la utilidad de su trabajo, y que lo hagan con ilusión. Si ésta falta, es que algo no anda bien, y hay que buscar las causas. Cualquier persona puede aportar algo interesante, si se la escucha, y a todos nos gusta sentirnos útiles y valorados.
Una aplicación que se me ocurre, en el caso de las bibliotecas, donde en un mismo servicio conviven distintas categorías profesionales, sería mantener siempre informada a toda la plantilla, independientemente de su nivel profesional, de los objetivos y problemas que haya que afrontar en cada momento. Si se explican bien las cosas, todo el mundo sabrá por qué se hacen así. También es importante escuchar las aportaciones de todos, porque el personal que está en contacto con el público es muchas veces el que más puede aportar. De esta forma se conseguiría que todo el mundo se sintiera implicado, y contento de ser útil al contribuir a un trabajo bien hecho.